viernes, 14 de julio de 2017

Frank Báez on What It Means to Be a Dominican Writer and Poet

In 2013, the celebrated Miami-based poetry festival O’ Miami invited another round of luminary writers down to the city to honor the art of the verse. Among the attendees—which included Sonic Youth’s Thurston Moore, poet and memoirist Patricia Lockwood, and inaugural poet Richard Blanco—was Frank Báez, one of the Dominican Republic’s best known poets and writers. Described by Words Without Borders as “the homegrown Junot Diaz of the Dominican literary scene,” Baez has honed a talent for turning conversant language into fiery rhetoric, a mix of cool observations, pop-cultural connoisseurship, and crackling street smarts. Baez sharp-witted observations and visceral existentialism recall the Chilean writer Roberto Bolaño and the Spanish writer Enrique Vila-Matas. His short story “Karate Kid,” in which a narrator and his sister take taekwondo classes alongside the neighborhood bully, is the Dominican selection for our Global Anthology.
Baez is the author of several collections of poetry, many short stories, and book of essays that is being published in the Dominican Republic; along with his writing, He is also the co-editor of Ping Pong a DR-based online poetry journal with a mission to instigate more conversations between writers of his native country and writers from abroad.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Mi padre y la isla del tesoro



El pasado 2 de diciembre el Archivo General de la Nación le rindió un homenaje a mi padre, el sociólogo Franc Báez Evertsz. A pesar de que en los últimos años él mantuvo una amistosa relación con la institución, el homenaje buscaba más bien resaltar su legado como uno de los grandes investigadores y sociólogos dominicanos. Su obra, compuesta de libros como “Azúcar y dependencia en la República Dominicana” (1978), “Braceros haitianos en la República Dominicana” (1984) y “La formación del sistema agroexportador en el Caribe” (1986), constituye -de acuerdo al sociólogo Emelio Betances- la base fundamental para conocer las grandes transformaciones del país en el siglo XX. Durante el homenaje, el director del Archivo  General de la Nación, el señor Roberto Cassá, reconoció la labor intelectual de mi padre y se comprometió en un futuro a reeditar sus obras. De igual modo, el sociólogo  Rafael Durán y el historiador Raymundo González analizaron sus aportes en el campo docente y científico. A mí me tocó agradecer en nombre de la  familia y hablar de él en el plano hogareño. En ese sentido, leí el texto que aparece a continuación y que versa sobre nuestra relación

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